Toñito (Si, porque
aunque ya estés viejito y uses bastón para mí vas a seguir siendo Toñito):
Hoy en tu cumpleaños número 23, cuando estas a casi
nada de terminar la universidad, y también porque no tengo dinero y tu regalo
te lo voy a dar hasta que cobre… Decidí escribirte una carta… Sé que a ti eso
de andar mostrando los sentimientos y
esas cosas no se te dan mucho, pero a mi si, y te aguantas jajajaja.
Sabes justo hoy estaba echando memoria atrás,
recordando cómo fue desde que mi mamá me dijo que tendría otro bebé, al
principio me emocioné mucho, pero yo quería una hermanita, ya sabes con quien compartir
todo; y cuando supe que era niño pues no supe cómo sería ser “la hermana mayor”
me dijeron que tendría que cuidarte que protegerte de lo malo, pero hoy por
hoy, creo que tú eres quien siempre me ha cuidado y protegido a mí.
Pero bueno,
volviendo al tema del bebé gordo que llegó a este mundo un 11 de Abril de 1990,
recuerdo que el día que naciste fuiste el bebé más chulísimo del hospital, y
saliendo saliendo de la panza haciendo travesuras y orinando al Dr. las monjas
te presumían a diestra y siniestra y yo te di tu primer baño junto con la monja
encargada de cuidarte.
Cuando fuiste
creciendo recuerdo que peleábamos mucho, porque yo era muy fregona (bueno a
veces sigo siendo jajaja), y tu carácter odioso no ayudaba, ¿te acuerdas cuando
rompimos el espejo?, y las anécdotas del hotel de ratas, cuando nos íbamos de
viaje y eras tan berrinchudo que se puso de moda el hacerte bullying diciéndote
“quiere llorar, quiere llorar” jajajajaja y tantas y tantas aventuras que hemos
vivido juntos.
Yo pensé que jamás llegaría el momento en el que nos
lleváramos bien, a veces me desesperaba mucho porque no entendía que por ser el
más pequeño te tenían ciertas consideraciones diferentes… Y luego, cuando se
fue mi papá, mi mamá y yo nos empeñamos en que lo resintieras lo menos posible,
tenías solo 8 añitos, y me daba miedo ¿sabes? Mucho miedo que eligieras caminos
equivocados, dudé sí, claro que dudé de que el crecer solo con la figura
materna y una hermana mayor que solo presionaba porque tuvieras buenas
calificaciones fuera bueno para ti, y odié a mi papá; por habernos dejado, por
haberte dejado crecer así. Pero lo curioso de la vida es que a pesar de las
amistades, a pesar de tener cerca las drogas el alcohol y esas cosas tu
preferiste el deporte (bueno, al principio ¡la comida y los videojuegos!
Jajajajaaja... Sorry el bullying sigue, ¡y te aguantas!).
Y ya luego pues si te
nos volviste un poco muuuuuy fiestero, parrandero y trasnochador, y es
por eso que antes era más preocupona por ti, creo que hasta más que mi mamá ¿te
acuerdas que me decías que me parecía a cachuqui de preocupona? Pero es que de
verdad, no quiero que te pase nada malo nunca, ojalá hubiera podido librarte de
todo lo malo de la vida siempre, ir poniendo colchoncito a todos y cada uno de
tus pasos para que no padecieras ni sufrieras. Pero eso es imposible, porque
cada quien tiene que ir labrando su propio camino y si no te dejaba caerte
¿cómo es que ibas a poder aprender a levantarte?
Hoy que cumples 23
añotes y ya casi me alcanzas en mis 25, puedo decir que he cumplido como
hermana mayor y eres mi mayor orgullo y estoy de verdad muuuuy orgullosa de ti,
(hasta me siento mamá gallina ¿sabes?) de cómo esa bolita con patas y barbita
de mantecadita bimbo, ese niño enojón y berrinchudo, se ha ido transformando en
un hombre de provecho, hecho y derecho. Veo las ganas y el empeño que le pones
a la escuela, a la vida, como poco a poco tu frase de “querer es poder” te ha
ido llevando a alcanzar cada una de las metas que te has propuesto. Quiero que
sepas manito que en medida de lo posible voy a hacer lo posible y hasta lo
imposible para que seas feliz. Porque ¡ah como me gusta cuando
sonríes! Haz de cuenta que regreso en el tiempo y a pesar de tu 1.90 veo a ese
niño emocionado, por cualquier cosa.
Siempre, siempre voy a estar detrás de ti, no para
darte la mano para ayudarte a levantar, no sin antes haberme cagado de risa… Ya
quiero que tengas la casota que siempre has soñado y la camioneta que siempre
has anhelado… Y que cuando tenga mis hijos y tú los tuyos sean tan unidos como
lo hemos sido tú y yo… Que siempre más que primos, se vean como hermanos.
Tal vez es una
felicitación poco ortodoxa jajaja pero es la que me ha salido del corazón. Y
como te dije al principio, así tengas 40 años para mí siempre serás mi
hermanito chiquito…
Te
amo hermano, y hoy que celebras un año más de vida, yo celebro que la vida me
dio un hermano como tú.